lunes, 1 de septiembre de 2008

Bartolome Herrera y el Pensamiento Conservador - Liberal


Artículos de Metapolítica


Por Eduardo Hernando Nieto



Sin duda uno de los autores más importantes durante el siglo XIX, fue el Obispo de Arequipa, Bartolomé Herrera (1808 – 1864). Educado en el famoso Convictorio de San Carlos del que llegó a ser Rector, se desempeñó también como Diputado, Ministro, Diplomático además de ser Constituyente y haber diseñado un proyecto de claro talante conservador en 1860 [1]. En el plano académico trato de efectuar una serie de reformas académicas buscando desterrar las ideas revolucionarias e ilustradas que se hallaban en San Carlos [2].

Ciertamente que el suyo es un discurso que se nutrió también de las fuentes que estaban de moda en ese momento, por ejemplo el eclecticismo francés de Coussin y el providencialismo de Bossuet, [3] y fue él quien retiró al “iusnaturalista” Heinecio para reemplazarlo por el “historicista” Ahrens [4]. Pero su tesis más conocida es la que se refiere a la forma de gobierno que se basó en la idea de la “soberanía de la inteligencia” como una forma de contrarrestar las teorías de la soberanía popular difundidas a través de la obra de Rousseau [5] y vinculadas al modernismo, el liberalismo y la revolución francesa:
“ Se quiere saber, qué parte doi al pueblo en la formación de las leies (…) para que no se crea que temo decir la verdad cuando de algún modo pudo influir en el orden público, responderé injenuamente: que el pueblo, esto es, la suma de los individuos de toda edad y condición, NO TIENE LA CAPACIDAD NI EL DERECHO DE HACER LAS LEYES. Las Leies, según confiesan los patriotas, son principios eternos fundados en la naturaleza de las cosas: principios que no pueden percibirse con claridad; sino por los entendimientos habituados á vender las dificultades del trabajo mental y ejercitados en la indagación científica. ¿La mayoría de un pueblo se halla en estado de emprender la difícil tarea de, indispensable para descubrir esos principios? No: no tiene la capacidad. Y quien no tiene la capacidad de hacer algo, no se puede decir sin caer en un absurdo, que tiene derecho de hacerlo. El derecho de dictar las leies pertenece a los más intelijentes – a la aristocracia del saber, creada por la naturaleza” [6]

El pueblo tendría la obligación de consentir el gobierno de los más capaces básicamente por necesidad natural y las autoridades a su vez tendría el derecho de mandar [7] . El pueblo entonces no delega ningún poder porque no esta en sus manos como afirmaba el discurso revolucionario. La autoridad emana de la naturaleza y ésta finalmente de Dios. Para él, “la justicia es el respeto del orden propio del cuerpo social, del equilibrio preestablecido de las jerarquías sociales”[8].

En este sentido, hablaríamos en teoría de un modelo orgánico que en la práctica sin embargo tendría que ser contrastado con la realidad del Perú (ausencia de estamentos por ejemplo), por lo que el resultado final no sería un cuerpo político orgánico sino más bien un régimen fuerte y concentrado, en el que el presidente pueda reelegirse indefinidamente, el ejecutivo pueda vetar leyes y disolver el Congreso entre otras facultades [9] . En otras palabras, lo que estaría haciendo Bartolomé Herrera – según sus críticos- sería utilizar una argumentación racional para justificar un régimen autoritario[10] que conduciría al país hacia el progreso.

Evidentemente, este discurso autoritario sería contrarrestado por los autores liberales y, en especial por Benito Lazo y por Francisco de Paula González Vigil, magistrado el primero y sacerdote el segundo, pero ambos abrazaban más bien los postulados de la tradición ilustrada francesa y el credo liberal (en su variante más difundida aquí, la contractualista y racional) basado en el amor al prójimo, la solidaridad, la tolerancia, junto con la creencia en el progreso, la ciencia, la razón y la religión [11], como si todo esto pudiese ser mezclado sin problemas.

En realidad, su discurso quedo marcado por la defensa de la legalidad frente a los embates del caudillismo [12], en este sentido, se apreciaba nítidamente que este discurso liberal ignoraba la naturaleza de la política, en especial la presencia de la excepcionalidad, y esto justamente porque la ilustración francesa se sustentaba como un pensamiento abstracto, alejado del espacio (geografía) y del tiempo (historia) con lo cual no podía incorporar al azar o a la violencia dentro de la realidad política [13].

Sin embargo, no necesariamente es tan sencillo simplificar la tesis de Herrera y la de sus críticos en términos de autoritarismo y legalismo pues desde el punto de vista de la filosofía política clásica quizá hasta sus propios rivales exhibirían también una actitud liberal en sus sentido más original como el sugerido por Leo Strauss en su texto “Liberalismo antiguo y moderno” [14].

Así para Strauss un liberal era aquella persona que podía practicar la liberalidad, es decir, la generosidad, pero para poder ser generoso uno en primer lugar tenía que contar con cierta riqueza (que obviamente no podía estar en manos de todos) y por otro lado tenía que mostrar una conducta prudente y moderada, es decir, tenía que ser una persona educada en su carácter. [15]. ¿Hasta que punto los llamados conservadores – como Herrera – y los liberales – como Lazo – no compartían esta definición de liberal? Y si esto era así entonces tendremos que considerar que más era lo que tenían en común que lo que los distinguía.
[1] Bartolomé Herrera, Escritos y discursos, Editado por el Congreso de la República bajo la dirección de Jorge Guillermo Leguía y Jorge Basadre, 2 Tomos, T.1, 1929; T.II, 1931. Se puede ver también, Agustín de Asís, Bartolomé Herrera, Pensador Político, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano – Americanos de Sevilla, 1954; Jorge Leguía, Hombres e Ideas en el Perú, Santiago de Chile, 1941.
[2] Agustín de Asís, Bartolomé Herrera, Pensador Político,…p.17.
Esto significo en concreto erradicar la filosofía sensualista de Condillac y Locke y las influencias Rousseaunianas y Jansenistas de San Carlos para introducir también a de Maistre y Bonald.
[3] Jorge Basadre, Perú, Problema y Posibilidad, Lima, Cotecsa, 1984, p.74.
[4] Que por ser deudor del pensamiento de Hegel y Krause, estaría cercano al historicismo.
[5] En realidad basada en una lectura muy elemental y superficial de la obra del ginebrino pues no corresponde a él la idea de que el gobierno debe estar en manos del pueblo o de las mayorías sino de la voluntad general que es algo completamente diferente. Los mismos filósofos políticos straussianos se han encargado de brindarnos una imagen más cercana al pensamiento rousseauniano. Ver Allan Bloom, Gigantes y Enanos, Barcelona, Gedisa, 1999.
[6] Bartolomé Herrera, Escritos y Discursos, TI…, p.131. Ciertamente, hay cierta afinidad entre estas ideas y los conceptos políticos de autores como Joseph de Maistre y Juan Donoso Cortés, considerados como pensadores reaccionarios, empero, el pensamiento reaccionario que aboga por ejemplo por una Dictadura – como la del sable en Donoso – sería mucho más pesimista con respecto a la naturaleza humana, amen de tomar menos en serio el aspecto teológico y considerar más valiosa la idea de monarquía. En realidad, Herrera, tiene muchas semejanzas con el primer Donoso, es decir, con el Donoso Liberal Doctrinario. Cfr. Eduardo Hernando Nieto, Pensando Peligrosamente, el pensamiento reaccionario y los dilemas de la democracia deliberativa, Lima, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002 y Luis Diez del Corral, El Liberalismo doctrinario, Madrid., Instituto de Estudios Políticos, 1956.
[7] Fernando de Trazegnies, La idea del derecho del derecho en el Perú Republicano del siglo XIX, Lima. PUCP p.95.
[8] Ibid,…p.99.
[9] Ibid.,…p.100.
[10] Gonzalo Portocarrero, “Conservadurismo, Liberalismo y Democracia en el siglo XIX”, En: Alberto Adrianzen, (ed) Pensamiento Político Peruano, Lima, DESCO, 1987, p.95.
[11] Raúl Ferrero, El Liberalismo peruano, Tipografía peruana, Lima, 1958.
[12] Gonzalo Portocarrero, “Conservadurismo, Liberalismo y Democracia en el siglo XIX”...p.96.
[13] Ver Carl Schmitt, Teología Política, Buenos Aires, Struhart & Cia, 1998. El tema de la excepcionalidad siempre ha estado cercano a la visión política clásica y se aprecia muy claramente en pensadores como Donoso Cortés por ejemplo. También esta exclusión del azar muestra el carácter positivista o maquiavelico de la ilustración. Cfr. Leo Strauss, “The three waves of modernity” en An Introduction to Political Philosophy, ten essays by Leo Strauss, Hilail Gilden (ed) Detroit, Michigan, Wayne University Press, 1989
[14] Leo Strauss, Liberalismo antiguo y moderno, Buenos Aires, Katz, 2007.
[15] Ibid. pp. 10 -11. Nótese también la diferencia de esta definición con las contemporáneas que más bien caracterizan al liberal como aquél que no busca causar dolor a otro. Cfr. Richard Rorty, Contingencia, Ironía y Solidaridad, Barcelona, Paidós, 1996

4 comentarios:

eduardo hernando nieto dijo...

ahora si es Bartolome Herrera, gracias
eduardo

Orlando dijo...

No has tomado en cuenta el artículo "Tras el incienso" de Víctor Samuel Rivera, que entiendo es amigo tuyo. Tal vez porqueesuna publicación reciente, pero se puede acceder a este documento por internet, googleando. Creo queesde una revista mejicana.Te lo recomiendo.

eduardo hernando nieto dijo...

gracias orlando voy a decirle a vs que me le mande a mi correo
saludos
eduardo

Uriel dijo...

Es interesante como tratas a Bartolome Herrera. Pero tengo unas preguntas. Si bien Herrera postulaba la "soberania de la inteligencia", sólo ellos podían "dictar la leyes", y no el pueblo. Entonces los aristocratas eran los capacitados para ello. Pero que tipo de aristocracia proponía Herrera? Hereditaria?.

1) Si lo que propone es hereditaria, entonces cuando dicha atristocracia degenere, quien lo reemplazara?, ya que esa aristocracia corrupta no va a querer salirse del(de los) cargo(s), y tendríamos un regimen fuerte, corrupto, que a la larga originaría, luchas sociales de liberacion, y el liberalismo entraría en auge irremediablemente. En otras palabras el liberalismo surge naturalmente de las aristocracias. Es su consecuencia logica y natural.

2)Ahora si es una aristocracia de los "talentos naturales" como dice Rawls, como hacer para que los talentosos tengan un flujo constante y no degeneren? y suceda como lo planteado anteriormente?, mas aún que mecanismo habría para seleccionar a los mas capaces?, y quien los seleccionaría?.

Ah! Profesor Nieto, donde puedo encontrar sus libros y de Fuenzalida?(Tierra baldía). Es interesante el pensamiento conservador.


Gracias.