jueves, 27 de septiembre de 2007

El Buen Régimen Político


Artículos de Metapolítica



* Eduardo Hernando Nieto

Así como antiguamente la esencia de la vida política se concentraba en la ciudad hoy por hoy la política es un asunto de cifras que aparecen en las encuestas, de debates entre técnicos del derecho o de entrevistas en los distintos medios de comunicación. En este sentido, resulta comprensible el hecho que dentro de las discusiones políticas actuales el tema del régimen político quede completamente soslayado o en todo caso aparezca pero lamentablemente con otro significado totalmente distinto al que se le daba en la antigüedad.

Lo primero que podemos decir respecto al régimen político es que éste se constituye en base a la forma que adquiere la ciudad, es decir, que el régimen establece los fines de la ciudad y esto nos hace ver también que así como existe una forma debe de haber una materia que se configura en función a la población o habitantes de la ciudad. Así pues, en el mundo político clásico podíamos hallar una serie de regímenes políticos, esto es de distantes formas de ciudades que podían aparecer como regímenes monárquicos (un solo gobernante), aristocracia (algunos gobernantes) y democracia (muchos gobernantes). Empero, también podía apreciarse que cada forma de gobierno podía ser distorsionada como cuando una aristocracia se convertía en una oligarquía, vale decir, que el gobierno de los mejores (que siempre eran pocos) se transformaba en el gobierno de los ricos (que también eran pocos pero que en este caso gobernaban no a favor de todos sino de sus intereses)

Tal pluralismo sin embargo, desaparecería durante la época moderna cuando se empieza a “neutralizar” la política en el sentido que ya no es posible emplear conceptos como el de tiranía o de oligarquía o de mejor o peor régimen político evitándose así cualquier juicio de valor. El fin del pluralismo repercutirá en la política al presentarse finalmente una única forma de gobierno que sería la llamada democracia liberal. No obstante ello y para mostrar las contradicciones del pensamiento político moderno, el mismo discurso neutral intentará presentarnos una suerte de clasificación de regímenes políticos en donde por un lado los buenos regímenes serán evidentemente los que corresponden a la democracia representativa expresada en un lenguaje jurídico con los términos de régimen presidencial y régimen parlamentario y los malos, a las autocracias que concentran el poder, es decir, que uno solamente podría optar dentro de esta “ingeniería constitucional” o por la democracia presidencial o la parlamentaria, siendo también que el Estado moderno siempre será limitado en tanto que los derechos humanos serán ilimitados.

Esta reducción en el espectro de las formas o de regímenes tiene como explicación la separación entre la forma y materia que se dio en la modernidad y por supuesto la ausencia de conocimiento político, esto es, la política moderna se aleja día a día de los habitantes de la ciudad y se vuelve “metafísica” o “gnóstica” (Rawls, Habermas, Luhmann) y por ende es incapaz de apreciar sus diferencias y sus necesidades pretendiendo estandarizar a todos bajo la misma abstracta identidad (Sujeto de Derecho, sujeto racional etc.) . En contraste, lo que caracterizaba la política antigua era más bien la cercanía entre la forma y la materia sin que esto significase que ellos pensaban que sólo bastaría modificar el régimen político – la forma- para variar la materia de la ciudad. Esta más bien sería una típica idea moderna que se percibía ya en el pensamiento de autores como Bentham o Rousseau .

La realidad de la relación entre forma y materia es más de mutua influencia. Por ello al definir a la forma como el régimen y a la materia como el pueblo entonces podremos pensar que la forma puede ir moldeando a la materia lo cual podría ser una ventaja si es que queremos transformar la materia, pero no podemos olvidarnos también que la misma materia influencia en la forma y la puede llegar a desnaturalizar.

Justamente, una situación como esa se daría al momento de referirnos a nuestro propio régimen político como el de una “democracia representativa” aun cuando en la práctica su identidad sea más bien la de una “democracia de masas”, es decir, que en nuestro caso la materia inadecuada para vivir dentro de las exigencias de la democracia representativa ha logrado transformar radicalmente la forma de la materia sin que la mayoría de políticos e intelectuales sean capaces de percibir esto.

Por lo tanto, es urgente dotar a nuestro país de un régimen que corresponda a nuestra “materia” y que pueda empezar paulatinamente a mejorarla a fin de que en un futuro pueda adecuarse a las altas exigencias que la democracia representativa plantea. La vía para la formación de la materia sigue siendo sin dudas la “educación liberal” tal y como la plantearon Leo Strauss o Allan Bloom.


8 comentarios:

Miguel Angel dijo...

Hola Eduardo som Miguel
bueno solo falicitarte por el blog pedir que sigas publicando por este mediioçadem`pas de parecerme interersante este articla sobre la sustancia de lo polìtico, saludos
Miguel Angel

eduardo hernando nieto dijo...

Hola Miguel muchas gracias , si de hecho seguire difundiendo las tesis de strauss, schmitt, voegelin etc
saludos
eduardo

Christian dijo...

Este es uno de tus artículos más interesantes y esclarecedores que he leído en tu blog. Forma y materia, acto y potencia. Interesante artículo.

eduardo hernando nieto dijo...

gracias christian aunque es un texto inspirado totalmente en la filosofia politica straussiana
saludos
eduardo

Mi-ki dijo...

hola eduardo aclárame algo por favor cuando te refieres que el régimen político (forma) en el perú no corresponde con la materia (pueblo) te refieres a que nuestros régimen estaría más cercano a una democracia de corte popular al estilo cubano o sería corporativista como el desaparecido régimen peronista o tal vez plebiscitario
gracias de antemano

Mi-ki dijo...

hola eduardo aclárame algo por favor cuando te refieres que el régimen político (forma) en el perú no corresponde con la materia (pueblo) te refieres a que nuestros régimen estaría más cercano a una democracia de corte popular al estilo cubano o sería corporativista como el desaparecido régimen peronista o tal vez plebiscitario
gracias de antemano

Mi-ki dijo...

discúlpame por favor por enviarte repetida la pregunta fue un lapsus.
gracias

eduardo hernando nieto dijo...

Hola, basicamente lo que quiero decir es que nuestra materia (pueblo) carece de la educacion y cultura para vivir dentro de la exigencias del regimen liberal y la mejor muestra de ello es la composicion de nuestro parlamento. No he pensado a que tipo de regimen le corresponderia nuestra materia pero debe ser alguna de las variedades de la democracia de masas
saludos
eduardo